España trataba de tocar, pero aquello no era un trámite. Eslovenia, una selección que tenía muy estudiada a la Roja, daba muestras de una mejoría desorbitada en los últimos años. Sólo Miguelín, tras una jugada de estrategia con un doble bloqueo efectivo, era capaz de abrir la lata de un inspiradísimo Mohoric.
Los eslovenos siguieron confiando en su estilo, pese a toparse con Luis Amado y con el larguero en una ocasión. Rok Mordej lideraba su ataque. En una pérdida de balón infantil en la salida de balón, Fetic hacía el empate. Descanso en el Arena Zagreb y muchas dudas en la pentacampeona de Europa.
Mejoría en la segunda parte
El segundo acto comenzó con los mismos parámetros. Presión española, pero falta de brillantez en ataque. Tuvo que ser tras un zurdazo de Aicardo, que también había accedido al Campeonato en sustitución del lesionado Pola, el que diese la tranquilidad a la Roja. El cierre gaditano de Lobelle mandó un obús que se coló por la escuadra derecha del arco esloveno.
España se tranquilizó y comenzó a hacer su fútbol sala. Una contra sacada magistralmente por Miguelín dio a Torras su primer tanto. Otra jugada análoga en el arranque con el liderazgo del jugador de El Pozo desembocó en el segundo de una de las estrellas del Barça. José Venancio López respiraba con el 4-1.
Eslovenia no se rindió y Mordej, el mejor de su Selección, recortó distancias a tres para el final. El minuto no lo indicaba el estropeado electrónico, sino que lo dictaban dos cronos manuales llevados por un representante de cada combinado. Fue la anécdota de una tarde no muy espectacular de juego, pero sí efectiva. España ha dado el primer paso. Ucrania espera. La Roja tiene mucho margen y calidad para mejorar. La pentacampeona de Europa se merece un voto de confianza.
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