Hacen falta centrales de más calado sin la pelota que Vermaelen, Koscielny y Djorou -los tres que participaron ayer- para frenar los pies al estupendo ariete milanista, probablemente en el mejor momento de su carrera. Sin embargo, fue Boateng el que encendió la linterna italiana en la fría noche de ayer. El llegador ghanés se incorporó desde segunda línea como acostumbra y fusiló a Szczesny sin piedad.
Show. Esa grieta se convirtió en un hueco mayor según fue erigiéndose Ibrahimovic en el héroe del partido. Regaló el segundo a Robinho después de una jugada individual de muchos quilates y participó activamente en el tercero, que corroboraba que aquello que estaba sufriendo el Arsenal era una hemorragia en toda regla. Para completar la faena, el fenomenal delantero provocó un penalti que él mismo se encargo de materializar. El show de Ibra. El show de un crack.
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