El Barça tuvo que masticar el triunfo a conciencia. El Mallorca fue valiente de principio a fin, el partido se le hizo incómodo en la primera parte y agobiante en algunos de los momentos de la segunda, especialmente cuando el colegiado se equivocó y expulsó a los 12 minutos de la segunda parte a Thiago al considerar que había tocado con la mano un balón que le dio en el hombro. Pero en cada momento, el equipo blaugrana supo encontrar una solución para salir airoso del envite.
En la primera parte, el Barça superó al Mallorca en una jugada a balón parado, uno de los puntos fuertes del conjunto balear. Y en la segunda, Iniesta y Messi rescataron al Barça defendiendo el resultado a base de mantener la posesión de la pelota. De hecho, los mejores minutos del equipo de blaugrana se dieron cuando los culés jugaron con un hombre menos dando una sensación de solidez tremenda.
Arriesgando. Mediatizado por la falta de laterales al estar Alves sancionado, Adriano lesionado y Abidal convaleciente, Guardiola salió a pecho descubierto y dispuso una defensa de tres con Mascherano, Piqué y Puyol. La idea del técnico blaugrana era la de poblar el centro del campo para mantener el control del partido, pero el plan no salió como estaba previsto. Iniesta y Thiago apenas intervenían y las posesiones del Barça eran mucho más cortas que de costumbre.
En estas, el Barça se adelantó en el marcador de la manera más inesperada. Messi lanzó con un efecto endemoniado una falta lateral que se fue envenenando a medida que se acercaba al segundo palo de Aouate, donde Alexis hizo ademán de rematar de cabeza. Fue una jugada confusa y se necesitaron varias repeticiones para comprobar la autoría del tanto. El colegiado dio el tanto al argentino.
Toda la seguridad que aportó el tanto de Messi quedó en entredicho cuando Thiago fue expulsado. Los minutos que siguieron a la expulsión fueron muy duros para el Barça. El Mallorca se fue arriba y acogotó a los blaugrana, pero los de Guardiola recuperaron el control del partido gracias a la calidad de Iniesta y Messi, que dieron salida a la solidez de Piqué y Puyol que tuvieron en Montoya una ayuda de lujo. Tan segura se sintió la zaga que subieron al ataque y Piqué acabó por firmar un triunfo que agranda al Barcelona.
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