La pelota fue, si se permite, un poco fresca. No tenía un novio, fijo, jugaba con los dos. A ratos era sevillista, a ratos granadina. El primero que le pidió salir fue el Sevilla, que a los 10 minutos ya había disfrutado de dos ocasiones claras de gol. En la primera, Negredo aprovechó un buen centro de Reyes para adelantarse a Roberto, pero cuando se disponía a remachar sobre la línea, un rapidísimo Borja Gómez le limpió la cartera. Y poco después, el guardameta rojiblanco sacaba una mano en la escuadra para detener un zurdazo de Reyes. Se picó el Granada. A él también le gustaba la pelota. Pero el pobre Uche no tuvo su noche. Las falló de todos los colores. En el 11' la estrelló en Palop. En el 17', en Escudé. No era la noche del nigeriano.
En ese frenesí de velocidad, ocasiones, contraataques y dolor de cuello para los espectadores, llegaría el gol de Negredo. En realidad pudo llegar un par de minutos antes, pero Manu del Moral sacó su egoísmo a pasear y no le dio al vallecano un gol que llevaba su nombre. Pero sació su sed de gol con un tanto de delantero. Reyes le metió un gran pase en profundidad y el 9 del Sevilla controló con la izquierda, encaró a Roberto y, tras esperar a que se venciese, le superó con una fina vaselina con su pie derecho. Los de Michel llegaban al descanso con ventaja, con merecimiento, pero con la sensación en la mente de todo el público de que la segunda parte iba a ser tan fulgurante como la primera.
Y lo fue. Mikel Rico seguía manejando al Granada, Dani Benítez ayudaba, pero Uche fallaba. Al poco de comenzar la segunda mitad, recortaba a Palop y, con toda la portería para él, se acabaría escorando y tuvo que ceder el balón atrás. Tras un rechace, Dani Benítez obligaba a lucirse al portero sevillista. Pero no acabaría el calvario del nigeriano, que no supo aprovechar un gran centro de Franco Jara. Y tanto falló, que el Sevilla se vio obligado a rematar el partido. En el 54', Negredo aprovechaba un pase en largo para darle a Manu del Moral el gol que previamente le había negado el jienense. Cedió atrás y Manu, tras recortar a su par, definió ante Roberto. El partido se le escapaba de las manos a un Granada que, si no merecía ganar, tampoco era merecedor de un excesivo castigo que se ganó más tarde. Se volcó a por la portería rival y dejó demasiados huecos atrás como para que un Sevilla sediento de sangre no los aprovechara. Se estrelló una y mil veces en Roberto. Manu, Rakitic, Negredo, Navas... Parecía que el tercer gol estaba gafado. Como el pobre Uche, que seguía fallando. Negredo estuvo a punto de hacer un gol de bandera, con una vaselina genial que estrelló en la cruceta. Fue la antesala del tercero del Sevilla, imagen que servía de ejemplo de la desesperación final del Granada, puesto que cuatro jugadores visitantes se plantaron solitos ante Roberto. Y Manu del Moral aceptó el regalo.
El Sevilla hace la goma con Europa. Aprovechando que el grupo de escapados es numeroso y no toma ventaja excesiva, los de Michel no pierden la esperanza por jugar la próxima campaña por los campos de todo el continente. La misma esperanza que tiene el Granada de seguir en Primera. En su caso, es el objetivo principal de Zaragoza, Racing y Sporting, que tienen en la mira telescópica a los de Abel como el blanco más asequible para lograr su salvación. El duelo de la semana que viene ante el Racing se antoja tan dramático como todos los siguientes. Europa y descenso son dos películas de las que aún no están escritos sus guiones ni escogidos sus protagonistas.
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